“La mitad de lo que digo no sirve para nada,
pero lo digo para que la otra mitad pueda llegar a ti”
Cita sufí
La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos. El Quijote.
La realidad no existe; lo único que hay es el lenguaje, y de lo que hablamos es del lenguaje.Michel Foucault. Filósofo estructuralista (1926-1984)
La verdad es la que es, y sigue siendo verdad aunque se piense al revés (Antonio Machado).
ERC pide al Gobierno que garantice la retirada de crucifijos de las escuelas El grupo de ERC en el Congreso presentará una iniciativa parlamentaria, posiblemente una proposición no de ley, a fin de que el Gobierno y las autonomías procedan a dar "directrices inmediatas" para que se retiren los crucifijos de las escuelas públicas y se garantice la laicidad.
De esta forma, los republicanos catalanes quieren que se cumpla la resolución del Tribunal de Derechos Humanos, que ha dicho que la exhibición obligatoria de crucifijos en las aulas es contraria al derecho de los padres a educar a sus hijos conforme a sus creencias y al de libertad de religión de los alumnos.
El portavoz parlamentario de ERC, Joan Ridao, ha explicado hoy en rueda de prensa que su grupo presentará hoy mismo o mañana una iniciativa en el Congreso para que se dé cumplimiento a este fallo.
Ridao, quien ha anotado que la iniciativa se canalizará posiblemente a través de una proposición no de ley, instará al Gobierno central y a las distintas comunidades autónomas a proceder a dar las directrices oportunas para que los centros escolares "garanticen la plena laicidad y neutralidad religiosa".
Tras señalar que la decisión del Tribunal de Derechos Humanos avanza en una "dirección muy positiva", ha confiado en que "cunda el ejemplo" y el Ejecutivo "tome buena nota de la misma".
Como en tantas otras ocasiones estoy totalmente de acuerdo con la opinión vertida por el periodista IñakiGabilondo enCuatrosobre la visita del alto dignatario del Vaticano, monseñor Bertone, a España y ese recibimiento preparado y ejecutado por el Gobierno en esa visita privada (?). Os recomiendo escuchar la opinión de Iñaki.
"La Iglesia, al menos por lo que a España se refiere, solo se conforma con todo"
"La Iglesia siempre ha considerado España como su cortijo. Pero no está dispuesta a renunciar a su titularidad como propietaria de esta vieja tierra"
El profesor Javier Pérez Royo escribe en El País un magnífico artículo con el título de Estadolatríacomentando unas últimas declaraciones del arzobispo AngeloAmato, prefecto de la Congregación Pontificia para las Causas de los Santos del Vaticano. Venía a decir este alto jerarca del Vaticano que "España está avanzando hacia la estadolagría, hacia la intromisión del Estado cada vez más en la vida de las personas". El profesor Pérez Royo enumera toda una serie de datos y hechos que vienen a desmentir totalmente las manifestaciones de este jerarca derivadas sin duda de las pésimas informaciones que viene recibiendo de sus colegas los cardenales españoles más cercanos al Papa: Cañizares y Rouco y alguno más, que más bien parecen inclinarse y defender la situación de nacionalcatolicismo -con obispos incluidos en las Cortes fascistas y en el Consejo de Regencia del franquismo - de la anterior etapa. ¿Es que estos obispos han olvidado la doctrina del Concilio Vaticano II, de Pablo VI, de Juan XXIII sobre la "autonomía de las realidades terrenas"? Hace mención también el profesor a otro interesantísimo artículo aparecido en ese mismo periódico del profesor Jorge UrdánozGanuza titulado Neutralidad pendiente. Para mí que el actual núcleo dirigente de la jerarquía católica demuestra una voracidad insaciable, no quedarán satisfechos por ninguna de las concesiones que haga el Estado en el terreno económicos, en el educativo, en el social. Siempre pedirán y exigirán más porque su meta y objetivo es el "estado confesional" del tipo del franquismoo de los estados musulmanes más intransigentes con bula y licencia de entrometerse en todas las cuestiones y ámbitos públicos. Por ello no hay otro camino, no hay otra solución que la que apunta Pérez Royo en el final de su artículo y que vienen reclamando otros intelectuales y políticos y grupos sociales laicos: Más vale una vez rojo que ciento amarillo, dice un conocido refrán. Creo que sería de aplicación oportuna en este terreno. ¿Por qué no se denuncian de una vez por el Estado los Acuerdos con la Santa Sede y se aplica la Constitución en lo que a la separación de la Iglesia y el Estado se refiere? Ya está bien de soportar lo que ningún Estado democrático debe soportar. Esa es la única posición digna de un Estado democrático de derecho que respeta y fomenta la pluralidad, la tolerancia, la libertad de todos y cada uno de sus ciudadanos. Mi propuesta no nace de una anticlericalismo trasnochado, del siglo diecinueve. Sino del convencimiento de que la semilla del evangelio cristianos sólo fructifica y crece en ese ambiente de libertad y de tolerancia.
Hay días en que me siento especialmente dolido y avergonzado de ser español, de haber entregado y de seguir dando aún algunos de mis mejores esfuerzos, algunas de mis esperanzas, para hacer este país un poco mejor y que sus ciudadanos vivan un poco más felices.
Y hoy voy a anotar en mi cuaderno de bitácora las razones por las que hoy me siento especialmente dolido y avergonzado de ser español.
-Me duele y avergüenza que después de aquella cruenta guerra civil causada por unilegítimo e ilegar levantamiento militar y terminada hace ya más de setenta años; que después de treinta y tres años después de la muerte del dictador y de su régimen fascista y autoritario; que después de treinta y un años de haber sido conquistada la democracia por el pueblo español y aprobada la Constitución … me duele y averguenza que haya aún haya familiares, nietos y nietas principalmente porque sus viudos y viudas y sus hijos e hijas ya murieron, que tengan dificultades y no puedan desenterrara los suyos y darles un enterramiento digno. Tanto ruido para nada se quejan los familiares y cuando estamos apoyándoles en lo que podemos.
-Me avergüenzo hoy y me duele que el Presidente delCongreso de los Diputados, relevante socialista, haya permitido que en la Mesa del Congreso de los Diputados se haya planteado por un Diputado popular perteneciente al Opus Dei y se haya aprobado colocar una placa de recuerdo a una monja católica en un edificio del Congreso de los Diputados, que es la sede de la representación de la soberanía popular española, de todos los españoles sin distinción. Este hecho es sin duda una provocación de la dereccha política más ultraconservadora, más intransigente, más “bendecida” por la actual jerarquía católica . Menos mal que algunos Diputados socialistas se han "plantado" y se oponen a esa aberración. "Por respeto a la Constitución, por la aconfesionalidad del Estado y por consideración con este Grupo Socialista, que estamos en contra, no se puede tomar una decisión así", ha señalado la Diptuada andaluza Carmen Hermosín en medio de aplausos. Alonso, el portavoz del Grupo, se ha colocado, por su parte al frente del descontento: "Por coherencia con nuestra posición de retirada paulatina de símbolos, no lo podemos aceptar". Si no se impulsa la laicidad del Estado en consonancia con la laicidad real de la sociedad española que al menos no se retroceda.
- Me duele hoy y avergúenza que todavía organismos y expertos nos digan que "Es preocupante que España tenga un 30% de fracaso escolar” y no haya un pacto político para proporcionar a este país, a sus hijos e hijas, a sus jóvenes, la educación y la preparación profesional que exige la actual sociedad tecnologica y glaobal. Por el contrario, se abre un debate absurdo sobre la asignatura de Educación para la Ciudadanía iniciado e impulsado por los sectores eclesiásticos y políticos más intransigentes, más conservadores, más reaccionarios. Camps rectifica y negocia una salida al conflicto de Ciudadanía. La Generalitat valenciana asume que se retrase su idea de dar las clases en inglés
- Cómo no avergonzarse cuando se dice que “La Universidad española, la peor de 17 países avanzados” . “Que la universidad española no resiste una mínima comparación seria con las de su entorno es de sobra conocido y cada nuevo análisis que aparece confirma el desastre de la educación superior en España. En el que hoy va a hacer público el Lisbon Council, un centro de estudios sobre asuntos europeos de Bruselas, España ocupa el último lugar en un ránking sobre la calidad de los sistemas educativos superiores en 15 países de Europa más Estados Unidos y Australia.”
Me hago la pregunta que el profesor Tamayo, director de la cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones de la Universidad Carlos III de Madrid, se hace hoy en El País: ¿Es el Gobierno rehén de la jerarquía católica?. Y coincido con él en su análisis de la situación y en la respuesta que da al interrogante: "Tras estas actuaciones, ya no tengo ninguna duda: efectivamente, el Gobierno fue -y sigue siendo- rehén de la Iglesia católica. Cuanto más se manifestaban y gritaban las huestes episcopales en los espacios públicos -nuevos púlpitos del integrismo católico-, más privilegios recibían del Gobierno. Y todo ello en contra de los principios de laicidad, igualdad y no discriminación, y ante la incomprensión de los propios militantes socialistas y de no pocos creyentes de las distintas religiones. El PSOE renunciaba a su tradición laica y se lanzaba por la pendiente de las alianzas con la Iglesia católica, en detrimento de la laicidad del Estado. Y sin nada a cambio." Ya en un comentario anterior en este mi blog me manifestaba partidario que si se quería avanzar en la laicidad que la Constitución Española establece debería no sólo revisarse la actual Ley Orgánica de Libertad Religiosa sino que debería empezarse con la denuncia y revisión de los Acuerdos firmados entre el Estado Español y el Estado del Vatica en 1979.
El profesor Tamayo apunta también en otra dirección: "La profundización en la laicidad debe comenzar por la revisión del artículo 16.3 de la Constitución, que incurre en una clara contradicción al afirmar, en su primera parte, que "ninguna confesión tendrá carácter estatal" y, en la segunda, que "los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia católica y las demás confesiones religiosas". Es, por tanto, el propio texto constitucional el que está en el origen del trato de favor a la Iglesia católica y de la discriminación de las demás confesiones religiosas, y el que constituye el primer obstáculo para avanzar en la laicidad del Estado y de sus instituciones. Ésa es la raíz del problema. Y por ahí hay que empezar la reforma. De lo contrario, todo quedaría en un simple revoque de fachada". ¿Revisar la Constitución en cuanto este principio de la laicidad del Estado español? ¿Denunciar los Acuerdos con el Vaticano? ¿Proponer una nueva legislación que vaya más allá de la libertad religiosa, que establezca los principios de una radical libertad de conciencia? A pesar de las "piadosas" declaraciones de la Vicepresidencia del Gobierno en su comparecencia en la Comisión Constitucional para anunciar las reformas a emprender por el Gobierno y concretamente la revisión de la Ley Orgánica de Libertad Religiosa, algunos hechos parece ser que van a ir en la dirección de "mantener la situación" de la legislatura precedente. El Gobierno parece sentirse rehén de la jerarquía católica y miedoso. Es lo que parece traslucirse de la respuesta del portavoz del Grupo Parlamentario Socialista hoy en el Congreso de los Diputados a una iniciativa de los grupos de izquierda para que no aparezcan símbolos religiosas en las ceremonias civiles: También en contra de la iniciativa de IU y de ICV se ha expresado el secretario general del Grupo Socialista, Ramón Jáuregui. Tras señalar que no es necesario modificar el protocolo, Jáuregui se ha centrado en destacar que "no hay ninguna referencia a una señal o a un símbolo religioso" en el decreto que regula estas ceremonias. Al igual que hizo horas antes el portavoz socialista, José Antonio Alonso, Jáuregui ha rechazado que el PSOE promueva hacer leyes que "obliguen" a quitar los símbolos religiosos de las ceremonias de toma de posesión. Ha abogado por "no producir tensiones o rupturas innecesarias", ya que no hacen falta leyes "prohibicionistas", y por dejar que la laicidad avance al ritmo que establece la "convicción colectiva".
El otro día escribía algo sobre la "España decente" que Zapatero decía querer en su discurso de investidura y que se concretaba en la persecución que está haciendo la Hacienda Pública de los defraudadores que han colocado fuera, en paraísos fiscales, sus ahorros. Se me ocurría esto de la España "grasiosa" (con ese retintín, con ese soniquete con que Andalucía se dice eso de ¡qué gracioso ... eres!) cuando por un lado seguía escuchando lo que ayer fue para mí la información sobre saliente del día: Aguirre permite que los curas participen en los comités de cuidados paliativos. El consejero de Sanidad, Juan José Güemes, arremete contra la SER, pero reconoce que los curas participan en los comités, aunque asegura que no deciden". Es el regionalcatolicismo como lo ha calificado Álvaro Cuesta, de la Ejecutiva Federal del PSOEinstando a "la inmediata retirada del convenio que incluye a la Iglesia en los comités de ética de los hospitales madrileños .Los socialistas rechazan rotundamente el acuerdo suscrito por la Comunidad de Madrid con la Iglesia católica" . Mucho ha de hacer también este Gobierno socialista de Rodríguez Zapatero para no sólo no permitir la vuelta hacia el nacionalcatolicismo contra el que tantos nos opusimos y combatimos para conquistar la libertad, la libertad religiosa, la libertad de conciencia. ¡Que España sea decente y también laica, libre, tolerante ... La "grasia" me la producía, por otra parte, al escuchar también esas declaraciones "pretendidamente republicanas" que había hecho el Alcalde de Puerto Real sobre el Rey Juan Carlos y la Monarquía. Tan burdas y zafias que me niego a reproducirlas en mi cuaderno. Con excrecencias como estas, poco se contribuye a conquistar la democracia republicana, cívica, que algunos propugnamos.
(Me atrevo a recomendar el libro "El saber del ciudadano", de varios profesores españoles de Filosofía política, que actualmente leo y cuya reseña copio: Este libro se propone explicar las cuestiones principales acerca de la democracia: su naturaleza y justificación, su procedimiento de toma de decisiones, las figuras básicas que hoy reviste y algunos de los desafíos que afronta. Al ponerse a esa tarea, sus autores dan por sentado el notable influjo que un mejor saber político de la gente tendría en la cosa pública y su gobierno: pocas empresas hay tan dependientes de la fuerza y claridad de las razones de sus protagonistas como la democrática. Nuestra conducta ciudadana será relativa a nuestra idea de democracia, a lo que creamos que ésta sea, pero no menos a lo que puede y debe llegar a ser. Por ello nadie nace demócrata, sino que más bien se hace. Nadie puede suponer que ya es demócrata, o que no puede serlo más, o que es demócrata en todos sus comportamientos políticos o que -pase lo que pase- no puede dejar de serlo. El buen ciudadano se halla en estado de educación democrática permanente) La España "grasiosa" la hacen al unísono ese "liberalismo" arcaico, trasnochado, autoritario y ese "radicalismo" falso, pretencioso. Ni uno ni otro nos sirven para cuantos estamos por el buen propósito de una España decente, para una España graciosa.
"No queríamos una capilla en cada barrio ni un presidio en cada pueblo. Ni un palacio por templo ni una cuadra por escuela. Ni oro ni diamantes para los dioses ni, para la libertad, plomo y rejas".
Puso en práctica un sistema de educación, por medio del Consell de l'Escola Nova Unificada (CENU), basado en una práctica pedagógica innovadora y progresista, inspirada en los principios racionalisas del trabajo y de la fraternidad; también representaría en la práctica la organización de una escuela pública y gratuita para todos, la enseñanza en català, la preocupación por la infancia y los principios higienistas y de salud y la igualdad de oportunidades para los niños y las niñas a través de la coeducación.