martes, 3 de marzo de 2009

¡Qué duro es Cádiz!


¡Qué duro es Cádiz!

(Copiado del blog de mi amigo y compañeros Paco Piniella)

Es curioso que siempre se canta la canción de Cádiz, cuna del liberalismo. Repetimos hasta el desasosiego sobre la importancia de la Constitución de 1812 en el devenir de los avances producidos en las libertades civiles tanto en España como en las posteriores Repúblicas americanas. Pero la realidad se empeña en demostrarme una y otra vez lo duro que es Cádiz, las dificultades con las que cuesta en esta ciudad avanzar. Cádiz es hoy, queramos o no, una de las ciudades españolas fortín de la derecha más reaccionaria donde Uribe es el paladín de la libertad. Hoy se hacía eco un blog de las agresiones con las que han bautizado la próxima Casa del Pueblo de Cádiz: “… putos socialistas. Ya en su momento se intentó quemar la sede provincial cuando se intentaba buscar en el Partido Socialista el único responsable de la crisis de la construcción naval, como si las cosas tuvieran una respuesta tan sencilla. Y nadie recuerda ahora la imagen que se quiso durante años verter sobre el primer alcalde socialista de la ciudad, el compañero Carlos Díaz, contra el que se machacó desde los medios de comunicación afines a la derecha para crear la falsa realidad de un político cobarde y sin apoyos. Hoy todos sabemos que los grandes proyectos de la ciudad con los que se consolidó el Partido Popular durante los últimos años, ya fueron encauzados por Carlos Díaz con los escasos presupuestos de los duros tiempos de la transición democrática.
Cádiz se encuentra secuestrada por la prepotencia de una alcaldesa con la que se ha fraguado una más de las divinidades laicas con las que tanto gustan a los gaditanos y gaditanas entregarse a la mentira piadosa que los adormece cual opiáceo reverente. Porque Cádiz es así, una ciudad decadente que se enorgullece de la melancólica dejadez de un circo llamado Carnaval y Fútbol con los que se pueden entender la desproporción que estos fatuos representan para las arcas municipales. Cádiz es muy duro, los socialistas y en general la gente de izquierda están muy lejos de poder recuperar la ciudad. Los “putos socialistas” como parece ser que así nos debe de reconocer el célebre gaditano o gaditana de caligrafía fácil, debemos ser, por lo visto, gente deshonesta, holgazana, sin remedio, como para que el pueblo les devuelva la confianza en los designios de la ciudad. Probablemente en parte de esta situación tengamos mucho de culpa nosotros, pero también quiero reconocer porque las cosas son como son, la dureza de Cádiz. Cádiz es hoy muy duro y muy difícil. Cuando las mentiras se hacen plato ordinario del gaditano, recibido y embebido en folletos, carteles y propaganda, se puede entender aún más que la noche de los cristales rotos del Partido Socialista en la ciudad tiene mucho que esperar para ser saldada con justicia. Quizás mis compañeros madrileños me entiendan perfectamente.

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