martes, 9 de junio de 2009

Elecciones al Parlamento europeo.

Como ya todos los dirigentes políticos a todos los niveles: nacional, autonómicos, provinciales y locales han analizado los resultados electorales con la particularidad de que todos han ganado sea cual sea el número de votos obtenidos por su formación, en este comentario apuntaré tres hechos de estas elecciones que me parecen sobresalientes y que han caído fuera de los interesados y parciales análisis de los dirigentes políticos.

El primero es el extraordinario resultado del partido
Unión, Progreso y Democracia que, presentándose por primera vez a unas elecciones europeas, consigue 449.499 votos y un escaño siguiendo la racha de las anteriores elecciones. Es que además UPyD ha sido la tercera fuerza política más votada en 32 capitales de provincia, entre ellas, Madrid y Sevilla. Coincido con la autora de la información de Soitu.es en que "el secreto de UPyD es que ha sabido aglutinar bajo su paraguas a un electorado desencantado proveniente tanto del PP como el PSOE. Una amalgama heterogénea de sensibilidades políticas de lo más diversas". Diría más: recoge no sólo a un electorado desencantado sino que se rebela contra las formas de hacer política de los dos grandes partidos y las rechaza. Sus mensajes de campaña electoral iban por ahí y han tenido respuesta.

Otro dato que resalto de estas elecciones es que aparecen más de doscientas mil papeletas, exactamente 220.179, en blanco. Es decir, ciudadanos y ciudadanas que se han acercado a las mesas electorales y conscientemente han depositado "un sobre vacío", "sin papeleta". Con estos números casi consiguen un escaño. Interpreto este voto también como un voto de rechazo, de protesta, un voto de ciudadanos que cumplen con su deber cívico pero a los que no les convence ninguna de las ofertas electorales presentadas.

Entre las reformas que se ha de emprender en la ley electoral ha de estar el reconocimiento del voto en blanco contabilizándolo y asignándole los escaños correspondientes como si de otra opción política fuera. Ya en otras entradas he comentado este asunto.

El tercer dato a resaltar es el índice de abstención: más de la mitad del censo electoral, el 54%; más de dieciocho millones de electores: 18.499.909. No vale decir eso de que Europa está lejos y otras justificaciones alegadas por los dirigentes de los partidos políticos para enmascarar su fracaso ... Lo que está, a mi parecer, detrás de esta cifra es que los distintos partidos, todos en su conjunto, no han sido capaces de movilizar al electorado, interesarlo, y acercarlo a las urnas. Dieciocho millones y medio de ciudadanos les han dado, a todos y a cada uno, la espalda, se han desentendido.

Y si "sumamos" todos estos votos: los del desencanto, los del rechazo, los abstencionistas, ¿no estamos llegando al resultado de la desafección ciudadana de la política, del alejamiento de los ciudadanos de los partidos políticos? Y esto sí que es peligroso.

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