miércoles, 3 de junio de 2009

A MÁS EUROPA, MENOS EUROPEOS

A más Europa, menos europeos
2-06-2009
"recularán los socialistas en beneficio de los conservadores"

Quienes están fuera desean entrar y los que están dentro no quieren salir. Y conforme hay más Europa también hay menos europeos. Así es la Unión europea.
375 millones de electores de 27 países renovarán este domingo, 7 de junio, los diputados del Parlamento europeo elegido en 2004 y dominado, hasta hoy, por las derechas. La abstención y el voto de castigo están haciendo olvidar la naturaleza de un escrutinio que rediseñará el semblante de la Europa política, derivándolo a cuestiones internas de cada país y teniendo como actuantes no a los cabezas de lista europeos, sino a los líderes de cada partido político.
De los análisis que han llegado a mis manos me quedo con los de Gilles Finchelstein, director general de la Fundación Jean-Jaurés, y de Jacques Juillard, subdirector de l’Obs. A ellos pertenece alguna idea que hago, también, mía.
Ciertamente, la ciudadanía europea sólo se moviliza masivamente cuando existe la posibilidad de tumbar las propuestas que le ofrecen los políticos. El caso del referéndum constitucional en Francia es la más elocuente. Mala cosa.
En 1979, cuando el Parlamento europeo apenas tenía poder, el 63% de los electores fueron a votar, por tan sólo el 46% en 2004, cuando el poder del Parlamento era ya omnímodo. En esta ocasión se prevé una cifra más cercana a la segunda que a la primera.
La paradoja es que a más poder de decisión por parte del Parlamento europeo, menos interés tienen por él los ciudadanos de Europa. Y, a mayor preocupación ciudadana por los temas de cada día, más los alejan, prensa y candidatos, del debate electoral, hoy presidido por el porvenir de Ángela Merkel en Alemania; el escándalo de las dietas a los diputados en el Reino Unido; la vida privada de Berlusconi en Italia; los costes de la presidencia de la Unión en Suecia; el uso de aviones oficiales en España; la malversación de fondos en Bélgica; la agresión al líder socialista por un comunista en Portugal; la consideración de primera vuelta de las presidenciales en Francia; y podríamos seguir país por país: más de lo mismo.
Sí, lo que debería ser el gran debate europeo sobre las cuestiones económicas y sociales se ha quedado en un bullicio sobre cosas internas carentes de interés social.
Y, entre tanto desdén, otra paradoja. Si bien es cierto que la crisis del capitalismo financiero ha firmado el final de la hegemonía intelectual del liberalismo más ideológico, no es menos cierto que todo apunta a que quienes recularán domingo serán las opciones socialistas en beneficio de las conservadoras. Reculan donde los socialistas gobiernan: España, Hungría, Países Bajos. También en Portugal y donde están en la oposición, como Polonia y Dinamarca. Sólo Grecia parece será la excepción. Y los grandes progresos conservadores en Alemania y el Reino Unido. En Italia, para colmo, la oposición progresista se dividirá entre las tendencias liberales y centristas en el próximo Parlamento. Y Francia, donde derecha e izquierda bajan en beneficio de los centristas de derechas y de izquierda, François Bayrou y Daniel Cohn-Bendit, ambos con discursos más sólidos que las dos grandes opciones tradicionales.
Y, la guinda. Parece que se da por hecho que el conservador José Manuel Barroso repetirá como Presidente de la Comisión Europea. Lo sorprendente es que las normas indican que antes de elegir presidente se tendrá en cuenta el resultado de las elecciones al Parlamento. Afortunadamente, Felipe González y otros dirigentes de la izquierda han reaccionado solicitando al Partido Socialista Europeo que proponga candidato para que se constate que en Europa hay varios perfiles políticos y para que se cumpla la norma.
Parece que la suerte está echada. La semana que viene sabremos el qué, pero habrá que buscar el por qué.

Carles Navales, director de la revista.

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