
Se combate contra el calentamiento global por la radiación que se refleja a la vez que se ahorra la energía necesaria para la refrigeración de los edificios.
Chu reconoció que se influenció por Art Rosenfeld, miembro de la Comisión de Energía de California, que logró la aprobación en 2005 de una nueva normativa por la que los tejados de los edificios de nueva construcción en este estado debían de ser de color blanco. Imagino que Chu y Rosenfeld también se han inspirado en las casas encaladas que hay repartidas por todo el mediterráneo, en donde se dieron cuenta nuestros antepasados que la forma de soportar menos calor era pintar las casas de color blanco.
La medida propuesta por Chu no deja de ser una pequeñísima ayuda, ya que las verdadera soluciones a los problemas del cambio climático tienen que ser otras.
Vía: Pepe GrilloMás información: soitu.es
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