viernes, 6 de junio de 2008

Estado está abandonando la escuela pública en favor de la escuela confesional

"El Estado está abandonando la escuela pública en favor de la escuela confesional", dice Soledad Gallego-Díaz en el artículo que hoy publica en El País con el título de Asuntos por los que votamos todos.
Soy y he sido partidario de la escuela pública y porque lo he sido, a pesar de haber tenido oportunidad de que mis hijos hubieran estudiado en centros privados o concertados, en la etapa de la enseñanza obligatoria y en los estudios universitarios, han ido a los colegios públicos de la ciudad en que me haya encontrado en cada momento.
Y porque he sido y soy partidario de la escuela pública durante los estudios de mis hijos en los centros no universitarios he participado en las Asociaciones y Federaciones, Locales y Provinciales, de las Asociaciones de Madres y Padres de esos centros. Y he sido miembro de sus Juntas Directivas.
Y porque sigo siendo partidario ferviente, convencido, de la escuela pública sigo ofreciendo a los miembros del Grupo paideia_cadiz que creé y aún mantengo todos los materiales que considero convenientes para la defensa y potenciación de la escuela pública y para su trabajo en las Asociaciones de Madres y Padres o para el desarrollo de su trabajo profesional como enseñantes.
Y con Soledad Gallego-Díaz digo que "el Estado está abandonando la escuela pública en favor de la escuela confesional", pero no sólo en la Comunidad de Madrid, sino también en otras Comunidades Autónomas. También en Andalucía a pesar de que en esta Comunidad vienen gobernando los socialistas desde el inicio del autogobierno de la Comunidad, 1982.
Coincido y apoyo y suscribo las conclusiones del Colectivo Lorenzo Luzuriaga.
En el mismo periódico y día, El País del 6 de junio, aparece otro importante artículo con el título de El acceso a la educación, clave de la igualdad, de Álvaro Marchesi, secretario general de la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI) y entre otros cargos instituciones entre 1992 -1996, Secretario de Estado de Educación. Aplicación de la reforma educativa.
Concluye el señor Marchesi su artículo con esta reflexión: "¿Qué hacer en esta nueva hipótesis interpretativa? Apostar sin duda de forma decidida para que las condiciones iniciales de toda la población, sobre todo de las nuevas generaciones, sean lo más equitativas posibles y para que todos los niños y jóvenes tengan acceso a una educación básica de calidad que les permita abrirse camino en la vida con mayores garantías de promoción social y de éxito. Entonces sí se podrá exigir esfuerzo y dedicación, innovación y creatividad, superación de los obstáculos y perseverancia. Entonces, y sólo entonces, no habrá cuatro casos envidiables, sino miles de ellos que demandarán el reconocimiento histórico de aquella sociedad y de aquellos gestores públicos que lo hicieron posible"
Solo con un escuela pública de calidad, participativa, laica, accesible a todos los niños y niñas, será posible una sociedad más cohesionada, más libre, más plural, más igualitaria.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Vivir en Madrid es sufrir. La Escuela Publica está en franco desmantelamiento. Como otros servicios públicos.

El PP está manejando los tiempos con mucho rigor y en muy poco nos encontraremos en un mundo terrible donde los pobres serán más pobres y los ricos se reirán de una clase media mediocre que dará saltitos para subir el escalón de los privilegios.

Y la izquierda mirandose el ombligo, cambiando de idea a cada paso y soportando las humillaciones una tras otra.

Escuela Publica, Laica y de Calidad.

Salud y Republica.

Luis.

Blog de Paco Piniella dijo...

Mi hija es discapacitada y en los colegios concertados, si yo quisiera (que no quiero, ¡obvio!) no podría entrar. Los colegios religiosos con un ideario de solidaridad rechazan a los discapacitados, a los inmigrantes, a los que estan fuera del sistema. Es así y esto se hace con dinero público y con la connivencia de nuestros compañeros. Lo siento es crudo pero es así.
¡Salud!
Paco