Después de lo escuchado, visto y leído en las últimas semanas, la situación está concretamente descrita: el Gobierno ha tomado una decisión que no ha sabido explicar y justificar suficientemente de tal forma que la ciudadanía pudiera haber si no compartido, al menos haber comprendido la misma; al otro lado, un partido de la derecha que usa y abusa de todos los resortes a su alcance, que elige un asunto tan sensible y delicado como las políticas terrorista y penitenciaria como objeto exclusivo de su debate público, que pone en entredicho y en peligro las instituciones democráticas, ... traspasando todos los límites de la decencia y la racionalidad para, por una parte, ocultar sus propios problemas: división interna, corrupción, "teoría de la conspiración", alineamiento con la ultraderecha y, por otra, recuperar el poder al precio y al coste que sea. Esta situación queda suficientemente descrita en:- La connivencia, en peligro. Editorial de El Periódico
- Obligado a reaccionar. José Antich. Director de La Vanguardia
- La devaluación de las instituciones. Editorial de El País.
- A cuestas con la estrategia. Soledad Gallego-Díaz. El País
- Banderas. Juan José Millás. El País.
El PP tiene ya diseñada su estrategia de la que ya algunos imprudentes o "adelantados" han comenzado a adelantar: " .... si el presidente del Gobierno no reacciona ante la manifestación del próximo sábado en Madrid 'antes de seis meses tendrá que convocar elecciones, porque será insoportable la convivencia entre los partidos políticos', ha dicho Juan José Lucas (¡ojo!), sucesor que fue de Aznar en la Presidencia de Castilla-León, Ministro y Vicepresidente del Senado. Es decir, el PP tiene la intención de seguir, de recorrer el camino emprendido hasta el final: hacer aún más insoportable la convivencia para que el Gobierno se sienta obligado a convocar elecciones anticipadamente. Lo más peligroso de este anuncio no está en que desde la oposición se proponga y propugne una convocatoria anticipada de elecciones. Pueden hacerlo. Lo peligroso, también lo arriesgado, de esta petición es que se haga no recurriendo a un mecanismo constitucional: la moción de censura la Gobierno, sino que para obligar al Gobierno se apueste por "hacer insoportable la convivencia". En los "mentideros de Madrid", según me dice un amigo, ya se habla de que esas elecciones serían en el otoño. (!)
¿Qué tienen preparado el PSOE y el Gobierno? ¿Seguir en lo mismo? ¿A la decisiva, sin capacidad, sin recursos para colocar sus actuaciones y proyectos en la agenda pública? Y el caso es que tiene proyectos y está desarrolando actuaciones que bien pudieran estar en el centro del debate.