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jueves, 9 de abril de 2009

ANTE LA CRISIS ECLESIAL

En Atrio aparece el siguiente escrito que firman más de 290 personas. Por su interés lo reproduzco en mi cuaderno de anotaciones
Somos conscientes de que este escrito es un procedimiento extraordinario, pero nos parece que también es extraordinaria la causa que lo motiva: la pérdida de credibilidad de la institución católica que, en buena parte, es justificada y que los medios de comunicación han convertido ya en oficial, está alcanzando cotas preocupantes. Este descrédito puede servir de excusa a muchos que no quieren creer, pero es también causa de dolor y desconcierto para muchos creyentes. A ellos nos dirigimos principalmente.

1.- La Iglesia fue definida desde antiguo como santa y pecadora, “casta prostituta”. Crisis graves no han faltado nunca en su historia, y la actual puede dolernos pero no sorprendernos. Toda crisis es siempre una oportunidad de crecimiento, si sabemos en estos momentos “no avergonzarnos del Evangelio” y amar a nuestra madre. Sabiendo que el amor a una madre enferma no consiste en negar o disimular su enfermedad sino en sufrir con ella y por ella. Si deseamos una Iglesia mejor no es para militar en el club de los mejores, sino porque el evangelio de Dios en Jesucristo se la merece.
2.- No hay aquí espacio para largos análisis, pero parece claro que la causa principal de la crisis es la infidelidad al Vaticano II y el miedo ante las reformas que exigía a la Iglesia. Ya durante el Concilio se hicieron durísimas críticas a la curia romana. Más tarde Pablo VI intentó poner en marcha una reforma de esa curia, que ésta misma bloqueó. Es muy fácil después convertir a un papa concreto en cabeza de turco de los fallos de la Curia. Por eso preferimos expresar desde aquí nuestra solidaridad con Benedicto XVI, a nivel personal y a pesar de las diferencias que puedan existir a niveles ideológicos: porque sabemos que los papas no son más que pobres hombres como todos nosotros, que no deben ser divinizados. Y que si algún error grave se cometió en todos los pontificados anteriores fue precisamente el dejar bloqueada esa urgente reforma del entorno papal.
3.- Una de las consecuencias de ese bloqueo es el injusto poder de la curia romana sobre el colegio episcopal, que deriva en una serie de nombramientos de obispos al margen de las iglesias locales, y que busca no los pastores que cada iglesia necesita, sino peones fieles que defiendan los intereses del poder central y no los del pueblo de Dios.
Ello tiene dos consecuencias cada vez más perceptibles: una es la doble actitud de mano tendida hacia posturas lindantes con la extrema derecha autoritaria (aunque sean infieles al evangelio e incluso ateas), y de golpes inmisericordes contra todas las posturas afines a la libertad evangélica, a la fraternidad cristiana y a la igualdad entre todos los hijos e hijas de Dios, tan clamorosamente negada hoy. Otra consecuencia es la incapacidad para escuchar, que hace que la institución esté cometiendo ridículos mayores que los del caso Galileo (pues éste, aunque tenía razón en su intuición sobre el movimiento de los astros, no la tenía en sus argumentos; mientras que hoy la ciencia parece suministrar datos que la Curia prefiere desconocer: por ejemplo en problemas referentes al inicio y al fin de la vida). La proclamada síntesis entre fe y razón se ve así puesta en entredicho.
4.- Pero más allá de los diagnósticos, quisiéramos ayudar a actitudes de fe animosa y paciente para estas horas negras del catolicismo romano. Dios es más grande que la institución eclesial, y la alegría que brota del Evangelio capacita hasta para cargar con esos pesos muertos. No vamos a romper con la Iglesia, ni aunque hayamos de soportar las iras de parte de su jerarquía. Pero tememos la lección que nos dejó la historia: las dos veces en que el clamor por una reforma de la Iglesia fue universal y desoído por Roma, están relacionadas con las dos grandes rupturas del cristianismo: la de Focio y la de Lutero. Ello no significa que la ruptura fuese legítima: sólo queremos decir que no pueden tensarse las cuerdas demasiado. Tampoco vamos a romper, porque la Iglesia a la que amamos es mucho más que la curia romana: sabemos bien que apenas hay infiernos en esta tierra donde no destaque la presencia callada de misioneros, o de cristianos que dan al mundo el verdadero rostro de la Iglesia.
5.- Durante gran parte de su historia, la Iglesia fue una plataforma de palabra libre. Hoy nadie creerá que un santo tan amable como Antonio de Padua pudiera predicar públicamente que mientras Cristo había dicho “apacienta mis ovejas”, los obispos de su época se dedicaban a ordeñarlas o trasquilarlas. Ni que el místico san Bernardo escribiera al papa que no parecía sucesor de Pedro sino de Constantino, para seguir peguntando: “¿hacían eso san Pedro o San Pablo? Pero ya ves cómo se pone a hervir el celo de los eclesiásticos para defender su dignidad”. Y terminar diciendo: “se indignan contra mí y me mandan cerrar la boca diciendo que un monje no tiene por qué juzgar a los obispos. Más preferiría cerrar los ojos para no ver lo que veo”… Precisamente comentando este tipo de palabras, escribía en 1962 el papa actual (en un artículo titulado “libertad de espíritu y obediencia”): “¿es señal de que han mejorado los tiempos si los teólogos de hoy no se atreven a hablar de esa forma? ¿O es una señal de que ha disminuido el amor, que se ha vuelto apático y ya no se atreve a correr el riesgo del dolor por la amada y para ella?”.
Así quisiéramos hablar: no nos sentimos superiores, pues conocemos bien, en nosotros mismos, cuál es la hondura del pecado humano. La Escritura, hablando de los grandes profetas, enseña que su destino no es el protagonismo sino la incomprensión; y ante eso nos obligan las palabras del apóstol Pablo: “si nos ultrajan bendeciremos, si nos persiguen aguantaremos, si nos difaman rogaremos”. Pero nos sentimos llamados a gritar porque también hay allí una imprecación impresionante que tememos tenga aplicación a nuestro momento actual: “¡por vuestra causa es blasfemado el nombre de Dios entre las gentes!”.
“Fijos los ojos en Jesús, autor y consumador de la fe” sabemos que podemos superar estos momentos duros sin perder la paciencia ni el buen humor ni el amor hacia todos, incluidos aquellos cuyo gobierno pastoral nos sentimos obligados a criticar. Este es el testimonio que quisiéramos dar con estas líneas.

miércoles, 4 de marzo de 2009

El Obispo de Cádiz gana de mano


Los que hayan seguido algo mis distintos comentarios sobre la Iglesia española, sobre su jerarquía episcopal, sobre algunas de las declaraciones y actuaciones de los máximos jerarcas, habrán podido comprobar que no me distingo por ser benevolente con ellos ni tampoco por ser antieclesiástico o anticlerical. Defiendo el laicismo, sin adjetivos ni aditivos, que es separación clara del Estado de las iglesias, defensor del pluralismo de la tolerancia, de la colaboración, ... Pero hoy no puedo por menos que traer la propuesta que hace el obispo de la Diócesis de Cádiz y Ceuta, Antonio Ceballos en su Pastoral de Cuaresma. El Obispo de Cádiz, "propone a todos los cristianos de la Diócesis, empezando por él, entregar el 10% del salario a Cáritas Diocesana para los afectados por la crisis, así como recortar, por parte de los empresarios cristianos, las ganancias económicas en favor de mantener los puestos de trabajo, evitando los despidos".

Ya este Obispo, en una entrevista que le realizaban hace poco y ante la pregunta: -¿Y cómo se definiría usted como obispo?

Contestaba: "Ahora sí que me lo pones difícil, porque yo quiero pasar desapercibido, en silencio. Como llevo quince años. Sinceramente, soy un obispo que con sencillez y humildad desea ser un buen pastor. Con lo que tengo, soy y sé quiero servir y realizo este esfuerzo de cercanía con todos. Es decir, deseo servir a las distintas personas e instituciones presentes en la diócesis. Este esfuerzo de cercanía lo he realizado en estos quince años y seguiré realizándolo. Y trabajo y me esfuerzo por la comunión, por la hermandad,…". Una conducta totalmente distinta, alejada del boato y de las primeras páginas y de las primeras filas que tanto gustan y frecuentan otros de sus colegas en el episcopado.

Traigo también estas declaraciones del Obispo porque hace algunos días en una de mis entradas dirigidas principalmente a los dirigientes del PP que tanto gusto le han tomado a las manifestaciones, a las exhibiciones, para exigir al Gobierno austeridad, moderación en los gastos, cambio en su politica económica, les proponía algo en la línea del Obispo. Pide a los creyentes que donen el 10% de sus ingresos a Cáritas para que esta institución atienda a las familias más necesitadas. Él se compromete a hacerlo el primero.

Proponía que los dirigentes del PP, que con toda seguridad tienen retribuciones y patrimonio muy superior al del obispo (en la web del Parlamento de Andalucía se pueden ver las declaraciones de bienes, intereses y actividades de todos los parlamentarios andaluces) , cedieran lo que superara en tres veces el salario medio interprofesional de los españoles a una organización lucrativa con destino a sus programas sociales. Estos dirigentes, algunos confesos demócratacristianos y "capillitas", darían así un buen ejemplo y plantearían un reto incontestable para otros dirigentes de otros partidos políticos. Además de una señal de solidaridad auténtica con la ciudadanía que sufre las más severas consecuencias de la crisis económica sería igualmente un aliciente para recuperar la confianza de los ciudadanos en los políticos y en la democracia.


jueves, 28 de febrero de 2008

Pacto Nacional Laicidad

">Pacto Nacional sobre Laicidad. Documento completo de la propuesta presentada en Catalunya

(Apoyo a la propuesta en la página de Redes Cristianas)

Grupos, entidades, personas, movimientos y comunidades, cristianos y cristianas de la Iglesia de Cataluña, nos posicionamos a favor de un nuevo modelo de relaciones entre el Estado, la sociedad y la Iglesia;

y propugnamos un nuevo marco que respete la libertad religiosa, que haga efectiva la laicidad en la sociedad -y por lo tanto la real separación entre el ámbito social y político y el religioso- y la eliminación de todo tipo de privilegios para cualquier tradición religiosa.

Queremos favorecer un nuevo marco que valore positivamente y fomente la presencia social y la participación del hecho religioso en todos los debates sociales, especialmente en aquellos que tienen que ver con los derechos y la dignidad de las personas, con plena igualdad con otros colectivos y evitando todo prejuicio y/o reticencia hacia todo aquello que desde el mundo de las creencias religiosas se aporte para la construcción de una sociedad más humana, justa y solidaria.

Que reconozca y apoye a la ingente e indispensable tarea social y humanitaria que llevan a cabo muchas mujeres y hombres, grupos e instituciones eclesiales y sin la cual, junto con las que se promueven desde otras iniciativas, nuestra sociedad dejaría sin atención a muchos colectivos desfavorecidos.

Agradecemos la contribución valiente y clarificadora que durante estas semanas han aportado personas, grupos y entidades desde diferentes ámbitos de la Iglesia de Cataluña y con especial significado la del Abad de Montserrat y la de la Reunión de Abades y Provinciales de Cataluña.

Por lo tanto, los grupos, entidades, mujeres y hombres, movimientos cristianos y comunidades religiosas que firmamos este posicionamiento

PROPUGNAMOS:

1.Fomentar la voz y la presencia del hecho religioso en el ámbito público y en los debates que se generan en el seno de la sociedad. Con voluntad de cooperación y de respeto a la pluralidad de opiniones, ideas y praxis que se realizan, sin ninguna voluntad de tutela, ni imposición, ni privilegio. Con la finalidad de que los valores espirituales, en nuestro caso los cristianos, contribuyan a crear unas sociedades más humanas, solidarias, justas y sostenibles, pensando no solo en nuestro goce sino también en las generaciones venideras.

2.Un acuerdo nacional catalán sobre laicidad donde quede reflejado, entre otros aspectos, el papel del las instituciones políticas y de sus representantes en relación con las manifestaciones religiosas, con el fin de que en todo momento los principios de independencia entre los ámbitos político, social y religioso queden bien definidos.

3.La denuncia de los actuales Acuerdos entre el Estado Español y la Santa Sede por lo que implican de privilegios para la Iglesia católica y posibilitan la presión a los gobiernos del Estado sobre diferentes materias y la simultánea sustitución por acuerdos de colaboración en determinados temas de interés general entre el Gobierno del Estado y la Conferencia Episcopal Española ( en adelante CEE), y entre el Gobierno de Cataluña y la Conferencia Episcopal Tarraconense (en adelante CET) para los temas cuyas competencias sean de la Generalitat o afecten al territorio catalán.

4.La puesta marcha inmediata de un proceso para pedir una Conferencia Episcopal Catalana, y mientras tanto la creación de un organismo eclesial, de ámbito nacional catalán, con competencias para asesorar a la CET, y donde estén representadas la jerarquía y la base de la Iglesia catalana: los presbíteros, los religiosos y las religiosas y los grupos, comunidades y movimientos de todas las tendencias y sensibilidades.

5.Que los cristianos y cristianas de base tomemos conciencia de que hay que recuperar la iniciativa para reformar la Iglesia católica a partir de los documentos y el espíritu del Concilio Vaticano II en un momento en el que un amplio sector de la alta jerarquía da apoyo y avanza ostensiblemente hacia una interpretación restrictiva y tradicionalista del mencionado Concilio y se apoya cada vez más en los grupos que adoptan y promueven esta línea.

DISCREPAMOS:

1.De la actitud, posicionamientos, manifestaciones y presencia pública que han protagonizado varios miembros de la jerarquía católica en los últimos meses, por la imagen que se ha transmitido de que actuaban, no por razones pastorales, sino para debilitar el actual gobierno del Estado y crear un ambiente de crispación y polarización que podría favorecer la estrategia de una determinada opción política, llegando hasta el punto, gravísimo, de utilizar el terrorismo y deslegitimar las instituciones del Estado establecidas democráticamente.

2.De los últimos documentos de la CEE y muy especialmente de la Instrucción del 23/11/2006 y de la Nota del pasado 30/01/2008 por incluir criterios partidistas, incitar a la beligerancia contra determinadas formaciones políticas, deslegitimar derechos de personas, colectivos y naciones y pretender tutelar la conciencia de la comunidad católica española.

3.De la utilización del poder mediático y de presión, que está bajo el control de la jerarquía eclesiástica, especialmente la COPE, para crear un clima de confrontación, de caos, de desinformación y de confusión para favorecer determinados posicionamientos políticos. Todo ello sin importar el uso de la mentira, la difamación, el insulto y la manipulación.

4.Del papel de los obispos de Cataluña, aunque reconociendo la incomodidad de su posición, porque han mantenido generalmente una actitud dubitativa, poco transparente y de connivencia con los posicionamientos de la CEE, lo que ha generado entre los y las fieles de las diócesis catalanas una sensación de falta de liderazgo y de claudicación a los postulados más radicales del organismo episcopal español, que ha provocado una pérdida sustancial de su credibilidad dentro de la Iglesia y de la sociedad catalanas.

5.De la respuesta acobardada y la falta de firmeza de los gobiernos español y catalán frente a la actitud desafiante de una buena parte de la institución eclesiástica. No es posible avanzar hacia una sociedad positivamente laica si las personas que nos gobiernan no tienen claro cuál debe de ser su papel y envían constantemente mensajes contradictorios a la ciudadanía.

INVITAMOS a todos los cristianos y cristianas de Cataluña que quieran manifestar su voluntad de construir un nuevo modelo de relaciones eclesiales a asistir al acto de presentación del documento “Una altra veu d’Esglèsia” que recoge los debates y las reflexiones de las entidades que promovemos este posicionamiento, y que se hará este próximo viernes 29 de Febrero a las 7,45 de la tarde en la Iglesia del Sagrat Cor de la calle Casp, 27 – Barcelona.

Barcelona, 21 de Febrero de 2008