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viernes, 9 de octubre de 2009

SENSIBILIDAD ECOLÓGICA DE LOS ESPAÑOLES

Contaminación, suciedad y basuras son los problemas medioambientales que más preocupan en el ámbito local
El Centro de Estudios Andaluces publica un trabajo en el que se analizan la conducta y conciencia ecológicas de la sociedad española
El Centro de Estudios Andaluces, ha editado un nuevo informe, dentro de su colección 'Actualidad', titulado 'Valores y conductas medioambientales en España', en el que se concluye que los problemas que más preocupan a los españoles dependen del ámbito que se analice. Así, en el área más cercana a los ciudadanos, la local, son la contaminación, la suciedad y las basuras los tres elementos más relevantes, mientras que, a nivel nacional, la escasez de agua ocupa el primer lugar. Finalmente, el asunto que más preocupa globalmente es el cambio climático.
El investigador José Manuel Echevarren dedica un amplio apartado a este último asunto en el que indaga cómo es percibido por parte de la población española a partir de diferentes variables. El informe destaca que, mientras que un 83% de la población afirma que este proceso está teniendo lugar, en general, se considera que se le da menos importancia de la que merece. Como posibles medidas para combartilo, la mayoría se inclina por establecer límites más estrictos a las industrias para frenar el calentamiento global. La percepción de la importancia del fenómeno del cambio climático depende, en definitiva, del nivel de información medioambiental, de la edad, del interés en los temas medioambientales y de la propia conducta.
En esta línea, el autor identifica distintos perfiles medioambientales en la población española en los que influyen el nivel educativo, la orientación política, la clase social y el nivel de formación. De esta manera, distingue cuatro perfiles: los ambientalistas, los inconscientes, los desinteresados y
los imitadores.
Ambientalistas

El primer grupo, los ambientalistas, se caracterizarían, en primer lugar, por ser personas con altos valores medioambientalistas y llevar a cabo hábitos de corte proambiental, siendo éste el perfil más numeroso (45%). Una de cada tres personas pertenecientes a este perfil es universitaria, tendente ideológicamente a políticas de izquierda y, en su mayoría, perteneciente al sector de los servicios.
Los inconscientes, que a pesar de tener valores ambientalistas se caracterizan por niveles bajos de conducta proambiental, son el segundo grupo más numeroso (37%) y corresponde a los más jóvenes (entre 18 y 25 años).
El grupo de los desinteresados, personas para las cuales el medio ambiente no es fuente de interés ni de preocupación, destaca principalmente por englobar un alto porcentaje de población sin estudios. Son las personas de más edad (más de la mitad son mayores de 56 años).
Los imitadores, por su parte, desarrollarían conductas proambientales pero motivados por otros factores como una moda social o el ahorro económico. Es el perfil de menos peso en comparación con los anteriores, constituyendo sólo el 5%.
Más concienciados en las ciudades
De esto se desprende que, en general, la conciencia medioambiental es mayor conforme aumenta el nivel de estudios. Por otro lado, si se atiende a otras variables como el hábitat, la edad o la orientación política, se obtiene que en los municipios más pequeños se tiende a mostrar un carácter menos medioambientalista que en las grandes urbes; que son los jóvenes los que muestran una conciencia más elevada frente a las personas de más edad; y que su inclinación política es más tendente a la izquierda que a la derecha.
Respecto a pautas conductuales, la exploración se centra en tres grandes ámbitos: el reciclaje, el consumo ecológico y el ahorro o la prevención. En este sentido, el reciclaje es la opción proambiental más tradicional: dos de cada tres personas --las mujeres demuestran una inclinación mayor que los hombres-- afirman utilizar "habitualmente" contenedores especializados (67%). Por otro lado, sólo el 11% dice comprar "habitualmente" productos ecológicos, frente al 43% que asegura que sólo lo hace "algunas veces".
Para ejemplificar, finalmente, en qué medida se ahorra o se previene, se toman en cuenta, por un lado, las medidas para controlar el consumo doméstico de agua y, por otro, la no utilización del vehículo por razones medioambientales. En este sentido, y debido también a que la población española se muestra sensible al déficit hídrico, un 49% afirma emplear medidas de ahorro, mientras que aquellos que deciden evitar el vehículo sólo suponen el 5%.
En http://www.centrodeestudiosandaluces.es/?mod=actividades&id=1762&cat=22&idm= tienes acceso completo al documento y materiales para la presentación del mismo

miércoles, 22 de julio de 2009

Implantar una Fiscalidad Ambiental

IU-ICV presenta en el Congreso junto a WWF, Ecologistas en Acción, Greenpeace y CCOO una Proposición de Ley sobre Fiscalidad Ambiental

Izquierda Unida-Iniciativa per Catalunya Verds (IU-ICV) ha presentado hoy el Congreso de los Diputados, junto a WWF España, Ecologistas en Acción, Greenpeace y CC.OO, una Proposición de Ley (PL) sobre Fiscalidad Ambiental (Descargar aquí el proyeto legislativo presentado). El objetivo es acometer cambios en el actual marco normativo fiscal introduciendo criterios ambientales en los impuestos existentes, creando nuevos impuestos y reformando con criterios ambientales la fiscalidad de las haciendas locales.
Esta Proposición de Ley, que se ha presentado, prevé nuevos impuestos sobre la energía nuclear, el vertido y la incineración de residuos y las bolsas de plástico. Estos impuestos se suman a modificaciones que se introducen en los ya existentes sobre hidrocarburos, matriculación, impuesto de sociedades, IRPF e IVA. Por lo que respecta a las haciendas locales, se modifican las tasas de residuos, el impuesto de circulación, el impuesto sobre construcciones, instalaciones y obras y el Impuesto de Actividades Económicas (IAE).
Los participantes en la presentación de la PL han subrayado que con esta iniciativa se persigue gravar en mayor medida las actividades más contaminantes, eliminar ciertos beneficios fiscales ambientalmente injustificables y bonificar las prácticas más sostenibles. El objetivo fundamental y prioritario de la propuesta es modificar comportamientos de los ciudadanos y las empresas en el consumo de bienes y servicios, sustituyendo los de mayor impacto ambiental y emisiones de CO2, por otros de menor impacto y más eficientes energéticamente.
También se busca promocionar sistemas de transporte y usos del suelo “más sostenibles” con transporte público y vehículos menos contaminantes, rehabilitación, agricultura más sostenible, energías renovables e inversiones ambientales.
Esta Proposición de Ley no tiene la intención de incrementar la recaudación, sino actuar sobre las vías por las que se obtiene, favoreciendo una economía más sostenible. Aumenta en algunos casos la recaudación fiscal (hidrocarburos, energía nuclear, vertido e incineración, bolsas de plástico, pernocta, cambio de uso del suelo, tasas de residuos...), pero la disminuye en otros casos (impuesto de sociedades, IAE, IRPF...). En otros aspectos, como el IVA o en los impuestos de matriculación y circulación, aumenta o disminuye la recaudación en función del tipo de productos objeto de gravamen.
Los ingresos que se deriven de esta propuesta no tendrían por lo general destino finalista, sino que irían a las arcas del Estado, de las comunidades autónomas o de los municipios. De forma excepcional, el impuesto sobre la energía nuclear se destinaría parcialmente a un Fondo estatal para la reactivación de las zonas donde se ubican las centrales nucleares y el impuesto sobre el cambio del uso del suelo iría al ya existente Fondo Estatal para el Patrimonio Natural y la Biodiversidad.
Algunas de las modificaciones que se introducen en los impuestos actualmente existentes son:
- En el impuesto sobre hidrocarburos se elimina la exención que hasta ahora tenía para los vuelos domésticos, se aumentan las tarifas del fuelóleo y se busca la convergencia de tipos entre el gasóleo y la gasolina.
- En el impuesto sobre determinados medios de transporte (matriculación), se elimina la exención del impuesto de la que disfrutaban hasta ahora todas las embarcaciones de recreo y las aeronaves. En los vehículos y motocicletas se refuerza el vínculo entre el tipo impositivo y las emisiones de CO2, aumentando el número de categorías existentes y tomando en consideración otras formas de contaminación por medio de las categorías euro.
- En el Impuesto de sociedades, se introducen deducciones para inversiones de ahorro de energía y agua y en gastos para favorecer la movilidad sostenible de sus trabajadores.
- En el IRPF, se introduce una deducción por adquisición de abonos de transporte público por parte de los trabajadores.
- En el IVA, se aplicaría el tipo normal en vez del reducido a servicios como la fumigación de plantaciones o el transporte aéreo y se aplicaría, sin embargo, el IVA reducido a las rehabilitaciones y viviendas protegidas.
Los nuevos impuestos (estatales) que se crearían son:
- Un impuesto sobre la energía nuclear y el almacenamiento de residuos radiactivos, cuya recaudación se destinaría en parte a un fondo para el desarrollo alternativo de las zonas donde se ubican las centrales.
- Un impuesto sobre el vertido y la incineración de residuos, cuyos ingresos se cederían a las CC.AA. y del que se excepcionan las CC.AA. que ya lo tienen establecido.
- Un impuesto sobre las bolsas de plástico de un sólo uso, similar al establecido por Irlanda.
- Un impuesto sobre el cambio de uso del suelo, cuya finalidad es desincentivar la urbanización excesiva gravando las actuaciones de nueva urbanización y favoreciendo un urbanismo compacto. La recaudación se destinaría al Fondo para el Patrimonio Natural y la Biodiversidad creado por la ley 42/2007.
- Un impuesto sobre sustancias de elevado nivel de preocupación, como las clasificadas por la normativa como carcinógenas, mutágenas o tóxicas para la reproducción, para favorecer el consumo de sustancias alternativas menos dañinas para la salud humana y laboral.
Por lo que respecta a las Haciendas locales se modificarían en el siguiente sentido:
- Las tasas de residuos se definirían con criterios ambientales.
- Los tipos del IBI se modularían en función del certificado energético del edificio y la segunda residencia tendría un recargo.
- El impuesto de circulación se modularía también según las emisiones de CO2 y las categorías euro.
- En el impuesto sobre construcciones, instalaciones y obras se diferenciaría entre las de suelo urbano consolidado o edificado y las unifamiliares y se bonificaría el aprovechamiento de aguas grises. Similar diferenciación se aplicaría en el impuesto de plusvalías.
- Se define un impuesto sobre la pernocta, que gravaría la estancia en alojamientos turísticos, que se podría aplicar voluntariamente por parte de los ayuntamientos.
- En el IAE se eliminaría la bonificación que ahora tienen las empresas alejadas del casco urbano, que actualmente carece de sentido, y se bonificaría a empresas con transporte colectivo o plan de movilidad, o con sistema de gestión ambiental EMAS.